Multipropiedad

LA MULTIPROPIEDAD O APROVECHAMIENTO POR TURNO DE INMUEBLES

Concepto de multipropiedad o aprovechamiento por turno

El aprovechamiento por turno de inmuebles turísticos, también mal llamado multipropiedad (ya que nunca se obtiene derecho de propiedad alguno) consiste en un reparto de un derecho real de uso de bienes de alojamiento turístico entre una pluralidad de personas limitado a un periodo de tiempo determinado. A cambio de dicho uso y disfrute su titular pagará un precio y una cuota que cubre los gastos de mantenimiento del inmueble.

La multipropiedad un régimen nacido en los años noventa que permitía escoger un lugar en el cual pasar las vacaciones, donde su coste era inferior al de adquirir un inmueble en propiedad en lugares turísticos de playa o de montaña.

El derecho de aprovechamiento por turno puede ser definido como aquel derecho que atribuye a su titular la facultad de disfrutar exclusivamente de un alojamiento independiente durante un período determinado al año, el cual debe estar dotado con el mobiliario adecuado así como prestar los servicios complementarios

Estafa o engaño

El mercado del “tiempo compartido” no funciona. No existen empresas dedicadas a la venta de la multipropiedad, lo único que subsiste hoy son todas aquellas personas que fueron engañadas y presionadas a comprar un derecho de uso sobre un inmueble, hoy depreciado, que intentan por todas las vías posibles, legales o no, deshacerse de tan pesado lastre.
el problema nació con las técnicas de marketing, pues en la venta de “tiempo compartido” se han dado abusos y prácticas que rayan en el fraude.

Inconvenientes

Problemas derivados de toda situación de comunidad que conlleva una convivencia. Los problemas de administración relativos a la colectividad de titulares del derecho; de administración del apartamento; los de gestión de los servicios accesorios que se ponen a disposición de los titulares.
Surgen los posibles fraudes de unos promotores que ofrecen unos servicios inexistentes. Las técnicas publicitarias utilizadas.

Es un derecho actualmente regulado en la Ley 4/2012, de 6 de julio, esta es la vigente ley, en materia de régimen de aprovechamiento por turnos de bienes inmuebles, la cual prevé y regula la mayor parte de las posibilidades existentes de este tipo de contratos.

La Ley 4/2012 es una ley estatal, y así lo establece la Disposición Final Primera, la cual dispone “esta Ley se dicta la amparo de la competencia del Estado en materia de legislación mercantil, procesal y de legislación civil de acuerdo con lo establecido en el artículo 149.1.6ª y 8ª de la CE, sin perjuicio de la conservación, modificación y desarrollo por las CCAA de los derechos civiles, forales o especiales, allí donde existan”.

De esta forma, las comunidades autónomas tienen competencia para dictar normas sobre el régimen de aprovechamiento por turno de bienes inmuebles pero, sólo en la medida en que sean desarrollo de la normativa estatal. Así muchas comunidades autónomas regulan la figura y en lo que se refiere a Asturias es la Ley 7/2001 quien se encarga de hacerlo.

Existe actualmente una multitud de personas que poseen derechos de usos sobre inmuebles de carácter vacacional que adquirieron coaccionadas, bajo presión, mal informadas, o incluso, engañadas. Todas ellas pretenden acabar con tal situación, ya que no pueden afrontar los desorbitados gastos que suponen.

¿Cómo poner fin a esta situación?

 

Han surgido litigios como consecuencia de técnicas comerciales inapropiadas. Es la ley actual quen ha dedicado una especial atención a la protección de los adquirentes del derecho de aprovechamiento por turno.

Se debe proporcionar información al consumidor, con carácter previo al contrato, o en su formalización, en papel o en cualquier otro soporte duradero. En caso de que esto se incumpla, el consumidor tendrá la facultad de resolver la relación contractual, notificándoselo al empresario. Además, debe redactarse en la lengua o en una de las lenguas del Estado miembro en que resida el consumidor o del que este sea nacional, a su elección, siempre que sea una lengua oficial de la Unión Europea.

Abundante es la jurisprudencia existente en este ámbito, donde la mayoría de las veces nos encontramos con voluntades viciadas por unas técnicas agresivas de venta, defectos e irregularidades graves de falta de información, largas horas de reunión, adquirentes que desconocen el verdadero objeto del contrato, y en los que se les priva del período de reflexión, firmando bajo la presión psicológica, ofreciéndole descuentos y regalos, desembocando en la nulidad del contrato por vicio del consentimiento. Dicha nulidad, de pleno derecho, tendrá como consecuencia la restitución de las cantidades abonadas y se entenderá que nunca ha existido la relación contractual volviendo a la situación anterior al contrato.

Desistimiento

La Ley 4/2012, en su artículo 12 configura el derecho de desistimiento estableciendo que el consumidor tendrá derecho de desistimiento sin necesidad de justificación. Se trata de la protección máxima que se puede reconocer al consumidor tras la celebración del contrato, en la medida en que se le permite dejar sin efecto el mismo sin necesidad de alegar causa alguna, tras un período de reflexión en el cual el consumidor entiende cuáles son las obligaciones y derechos que ha adquirido con la firma del contrato.

El consumidor puede desistir del contrato de aprovechamiento por turno durante el plazo de catorce días naturales sin alegar causa alguna y de forma fehaciente (dejando constancia). Este plazo se contará desde la celebración del contrato o de cualquier contrato preliminar vinculante, si en ese momento el consumidor recibió el documento contractual o desde la recepción posterior de dicho documento.

La consecuencia del desistimiento correctamente ejercitado es la extinción total del contrato, debiendo las partes restituirse recíprocamente las prestaciones.

En este ámbito, el Tribunal Supremo ha fijado como doctrina jurisprudencial no solo la ineficacia de los contratos accesorios cuando se ejerza el derecho de desistimiento y resolución del contrato principal, sino que también la nulidad del contrato principal conlleva la nulidad del contrato accesorio.

Conclusión

En la actualidad los titulares de estos derechos de aprovechamiento por turno desean desprenderse de éstos, pues no pueden afrontar el pago de las cuotas de mantenimiento, porque son personas de edades avanzadas con hijos que no quieren los mismos destinos para sus vacaciones, o porque simplemente ya no usan el inmueble. El deseo es tal que ya ni siquiera optan por vender su derecho sino que lo regalan.

Debido a la gran casuística existente, queda un largo camino por recorrer para dar solución, a una problemática como la anteriormente expuesta.